3.2.09

Mi niña

Fotografía de Silenced


Dando vuelta la página
se leen los acordes
de lo no dicho
(Una verdad que desgarra)


Cobijado en forma de vocales
yace el mudo secreto
enquistado
en el dolor de la inocencia

Está mi niña
acurrucada en el fango
cayendo al zócalo de la locura

Pequeño párrafo en mi corazón
anida las tintas jamás abiertas
expone las heridas
(las cubre de sal)

Mancha su pluma un jazmín
y escribe sobre mi espalda
un estribillo que retumbe hasta tu voz

Hay palabras que duelen,
pero también,
hay silencios que matan



KC
2009
http://karina-crespo.blogspot.com
http://huellasdesdemiburbuja.blogspot.com


8 comentarios:

ENCANTADORA DE DEMONIOS dijo...

Hay silencios que matan, eso es cierto, pero muchas veces es mejor no escuchar lo que ya es evidente.
Desgarrador, triste, pero me encanta y la foto...uf.Un besote.

KC dijo...

Hay silencios que hablan más que las palabras, coincido. Aún así, en algunos casos, prefiero lo NOMBRADO a la incertidumbre de lo escondido entre velos...
Gracias por detenerte en mi rinconcito y acompañarme :)
K

DLC dijo...

No hay una línea de tu poema que se escape de los significados.
EL dolor de la inocencia perdida,queda clavado en el centro del Ser.
Creo que todas las mujeres guardan la misma angustia, a pesar de vivir diferentes circunstancias de vida.
____________________________________
Si configuras que el texto se reproduzca paralelo a la caja de comentarios, facilitarás a los lectores para dejar comentarios.
Un abrazo.
(No me pidas que te explique cómo se hace. A mí me salió de carambola)
:)

antonio medinilla dijo...

Fascinantes ciertas estrofas, querida KC: la viva escritura entre ser y no ser, dicho y silencio en las primeras estrofas.
La infante simbólica, desgarrada en esencia, lírica y nombradía...
El retorno a la esencialidad de la escritura: qué se nombra, o lo que es más importante: qué dejamos de nombrar en lo dicho.

Querida amiga, siempre es un placer acercarme a la piel de tus letras. Siga sucediendo.

Antonio Medinilla


"Mancha su pluma un jazmín
y escribe sobre mi espalda
un estribillo que retumbe hasta tu voz"

Sea esa mancha en la espalda, y la voz.

Iñaki Etxebarria dijo...

¡Que mis palabras nunca duelan y mis silencios nunca maten!
Gracias por tu hermoso poema, Karina.
Nunca nos faltes.
Cariños

malena dijo...

Y también duelen más los silencios que las palabras..
besos

insanefranz dijo...

Hasta ahora nunca me habían dolido tanto esas palabras guardadas tan celosamente. Y alguien me hizo entender que mi silencio dolía...

Me encanta pasar por aquí y leerte, porque me reconozco en tus versos.
Un beso!

Horacio Baca Amenabar dijo...

No sé que es un blogroll, pero supongo que todo bien.

Viva la Santa Federación!